Publicado por
Duna
, 30.4.14 at 11:04 p. m., in
Etiquetas:
Desnudo,
Duna,
Poemas
No es rocío, no es sudor, tampoco son temblores propios. En la estatua del jardín vislumbramos nuestro sentir. Sin querer, o tal vez sí, contagiamos nuestra sangre al mármol gélido, al desprotegerlo de la pátina de lo inerte.
Absortos, le instauramos un alma y creemos en su oído. En nuestra noche, nos olvidamos de su existencia, y de su frío. Es una lágrima blanquísima su abrigo del olvido. Duna.
Queridos amigos, tras cinco años en este querido blog, ha llegado el momento de estrenar una página más funcional; más atractiva; más cómoda y con más contenidos.
El nombre sigue siendo el mismo, www.dunaaldesnudo.com. No es difícil acceder, puesto que el enlace es el mismo de siempre.
Las secciones de mi página son estas:
- Biografía y libro: Contiene mis datos y los de mi libro, Bies de la Vida.
- Poemas.
- Pensamientos.
- Audios. Mis poemas grabados de mi voz que podéis escuchar siempre que queráis. Podéis descargarlos.
- Blog. Mi blog de siempre con todo su contenido, desde 2009 hasta ahora, para que no se pierda nada.
- Seguidores. Aquí os espero a todos, y sois siempre bienvenidos.
Ya sabéis que sois muy importantes para mí. Mis letras tienen sentido con vuestras lecturas y comentarios. Tenéis la cómoda opción de seguir mi página por correo electrónico. De esta forma os llegará una notificación cada vez que yo publique una entrada.
Los que no tenéis perfil en Wordpress, os aseguro que es facilísimo crear uno, si así lo deseáis, para poderme dejar vuestra opinión y sentir.
También tendréis mis contenidos en Google+, y en Twitter, con la opción de seguirme si lo queréis (espero que sí).
Por último, y lo más importante, decir que he llegado aquí gracias a vosotros, y que os espero, como siempre, con letras desde la sinceridad de mi sentir, y una taza de café. ¿Os apetece?
Ébria de poesía transgredo los límites del tiempo
y no hago sino naufragar en las mismas orillas de siempre:
las lindes de tus nubes,
de tu nombre,
de tu cielo.
Me observo y no veo más que cuatro versos fermentados
en agua de lejanía y ausencia.
Me duelo.
Muda,
retrocedo siglos,
y te encuentro donde me hallo:
en la incógnita del sueño.
Sin una gota de crepúsculo, aún,
regreso a la letanía de tu recuerdo
donde el milagro es, cada vez,
más certero.
Hoy os cuento que un poema mío, ha ganado la edición 54 de Palabras Prestadas. Además de comunicaros mi alegría, comparto con vosotros un lugar donde escribir, participar e ir cambiando el lenguaje. Partiendo de 5 palabras prestadas por otra persona se abre el reto de escribir diferente. Tendemos, lógicamente, a elegir siempre las mismas palabras, o mejor dicho que las mismas palabras nos elijan a nosotros.
De esta forma, trabajando con las palabras de otra persona, se abren otros caminos.
Agradezco el premio, y la posibilidad de escribir con otras palabras.
Os comparto mi poema y el sitio.
Mano de musgo
Extendía la tierra sus entrañas,
cuando la tarde alzaba el vuelo raso,
y enlazada a los sueños de aquel roble,
caía sobre el musgo, aquella mano.
Mano de lluvia, bendiciones de agua,
musgo hasta en el reverso del costado.
Sueños de cristal, de aire, de premura
sueños de fieltro gris amarengado;
sueños, sueños al fin, y al fin locura,
que aquellas manos nunca habrán soñado.
Espera. El viento llega en dos minutos,
alas de jinete, pezón de cielo,
regresivo aposento al absoluto,
del niño en su estupor y desconsuelo.
Duna
Arenas de San Pedro, Ávila, España
www.dunaaldesnudo.com
Aquí podéis ver los poemas ganadores y las bases para participar.
El ánimo, renovado por la primavera, se predispone al vuelo. Se sabe, de
antemano, que una solemnidad va a ocurrir, y se acude a la sala testigo del
milagro del vuelo colectivo.
En los pasillos habitan los nervios, y suena la queja de partituras llenas de
notas. Cuando baja la luz, los ojos despiertan a la intimidad del
alumbramiento.
La expectación se centra en el director. Cuando él alza el brazo, se contiene
la respiración, y comienza el milagro provocado. Las primeras notas suponen
un escalofrío, y comienza la travesía por la emoción.
Lento, el cabalgar de instrumentos, va conduciendo al trote. Flotan en el aire
lienzos fantásticos que los músicos van trazando. El entorno se torna redondo
y envolvente. Es tiempo para soñar y dibujar arte en el aire.
El ritmo de la música ejerce su embrujo, y con él lleva nuestro ánimo. Nos
baja y eleva como gasa a merced del viento.
La Banda, ejecutora de milagros, nos conduce, a parajes increíbles, sin
movernos del lugar, y sin esfuerzo.
La magia culmina en un merecido aplauso. Un deseo de más nos invade. Nos
cuesta poner los pies en el suelo, y nuestras manos piden seguir volando.
Una sonrisa de pleno agradecimiento es el marco del lienzo de música.
Gracias. Gracias por manejar nuestro ánimo de una forma tan gloriosa.
Mi respeto y agradecimiento a la Banda Municipal de Música de Arenas de
San Pedro, su director y cada uno de los músicos.
Almudena de la Fuente Jerónimo (Duna)
Os hago partícipes de mi colaboración con la Banda Municipal de Arenas de San Pedro, el programa del Concierto de Primavera, y os invito, a todos, a visitar su magnífica página, donde podéis encontrar música, imágenes entrañables, y todas las actividades de este fantástico grupo de músicos.
Mi sincero agradecimiento a Luis Gonzalo, y a cada uno de los músicos, por darme la oportunidad de trabajar con ellos. Aquí os dejo su página que espera vuestra visita.
Publicado por
Duna
, 25.3.14 at 12:32 p. m., in
Etiquetas:
Desnudo
El poeta nunca se va de la palabra desnuda, o del silencio. El poeta es el desnudo que el hombre calla.
No volvemos
por evitar la palabra.
Nosotros, poetas,
no volvemos por evitar los poemas
que inevitablemente,
contendrán sangre salada:
ésa que los párpados anega,
ésa que al corazón hiere y levanta.
Nosotros, poetas,
nos quedamos donde la luna habla
y nosotros callamos,
sufrimos,
nos entregamos,
en el desnudo integral de la palabra.
Y hasta sufrimos
el sufrimiento ajeno con la faz doblada.
Nosotros, poetas,
conformamos el dintel, la arista, la rosa
siempre quebrada.
Publicado por
Duna
, 17.3.14 at 2:22 p. m., in
Etiquetas:
Otras sendas.
Por si acaso la locura hace mella,
guardaré los destinos robados
y el viento que, asediando, calma
el oscuro presagio de aquella
que pudo ser la certeza eterna.
No sé que hacer antes de perderme
en la premeditada locura
de tenerte.
No sé que hacer con esta sonrisa
independiente de mi boca
que nadie apaga
nadie apaga
nadie...
Publicado por
Duna
, 13.3.14 at 1:25 a. m., in
Etiquetas:
De repente.
Duna para Luis Fernández Fuentes.
"Yo escribía sobre la vida, mientras tu cuerpo rubricaba el valor probatorio de la muerte".
!Qué obvia se ha hecho tu presencia con tu ausencia!
Todo es grande y frío tras tus sudores.
La casa está vacía,
y el respaldo de tu sillón preferido muestra,
con lujo de detalles, su vastedad adamascada.
Pero, esas pequeñas cosas
tan tuyas, tan nuestras,
son las que me arrebatan
el agua del recuerdo.
Rimabas en el absurdo,
y lograbas nuestra atención;
repetías cosas, a las que nosotros,
nos adelantábamos con cariñosa ironía.
Tú sonreías.
"Es demasiado jovencita",
decías de mí,
mientras tus ojos de cristal mentolado,
preocupados,
se cuestionaban la vida a ras de la despedida,
ajenos a la obviedad
de tu gran tamaño.
Hoy me sorprendo escribiéndote en tiempo pasado.
No quiero usarlo.
No quiero despedidas.
Allí donde estés,
da recuerdos a quien tú quieras;
cerciórate, si está abierta la puerta;
repleto el tanque de energía;
y acompáñame tanto
como yo desgasto tu recuerdo.
Y por los siglos de los siglos,
caballero, ¡no suelte mi mano!
Publicado por
Duna
, 16.2.14 at 4:38 p. m., in
Etiquetas:
Otras sendas.
Han salido de mí,
los pasos que llegan hasta el origen
donde nos miramos con ceguera.
La cena sirve una rebanada
de luna movida,
mientas mi cintura, rinde justicia
al acerado puñal.
Llueve desigual sobre las veredas.
Las sábanas de Holanda
adelgazan la figura
y soportan la humedad
de los presagios.
La libélula cae
tras la curva, blanquísima,
cuando el hombre regresa
al hombre
en la fuente de la desnudez
Publicado por
Duna
, 13.2.14 at 1:29 p. m., in
Etiquetas:
Cosas nuestras.
A los amorosos les urge la lluvia.
Les apremia la espiral hacia la nada.
Les compele lloverse,
volarse,
licuarse,
morir.
La voz,
en ese instante, se hace agua
y se lanza la huella desesperada
en busca de un pedazo de rostro
que llevarse a la boca para vivir.
Una parte complementaria
viene ataviada de sigilo.
Desesperadas,
las gotas se anuncian, se retrasan, se liberan
rebeldes y presas de una premura dilatada.
Llegan en vilo.
La sensación de nada signa con presagios.
No se necesita enlazar manos
rozar el pecho, ni morder la boca.
Las ansias,
se esfuman, evaporan, y regresan altas,
como altas olas.
Como último paso de la liturgia,
como milagro provocado,
comienza la lluvia.
Publicado por
Duna
, 6.2.14 at 2:36 p. m., in
Etiquetas:
Cosas nuestras.
Cual pedazo de pan a pique, la isla
de tus ojos; vapores emergentes
de tu sueño, tus palabra;. Tus manos
en el paisaje, de azulísimo gris,
poniendo un sol de naranja tostada.
Semejando un aguafuerte nativo,
asoma a tus mejillas, siempre, el niño
de leche, despidiendo algún pájaro
a sabiendas del cíclico devenir.
La mañana sin noche deshilando
la puntilla de tu pena. Tu risa
despliega la vela del verano.
Tu silencio, sopor, humo, calor,
conjuga la paciencia con el té.
Imposible tocar tu canción
en el ruido absorto
de tanta costumbre;
imposible la travesía
en los transatlánticos verdes
de tus penas;
imposible caminar un pentagrama
al que le falta un raíl
o colocaron un suspiro
a modo de corchea;
imposible
tu delirio ingrávido sobre los fiordos
deshelados por mi calor
ni aquellos paraguas
abiertos en la alcoba
a sabiendas de la mala suerte
que siempre es buena.
Seiscientas sesenta y seis posibilidades
en docenas,
y dentro de lo improbable
eres mi eterno y posible poema.
Desde este lugar en que me mimetizo
con el paisaje hoy, y siempre contigo,
es necesario y justo, hacer un manifiesto de mi sentir.
Cuando se conoce un amor como el mío,
cuando se ha sentido la inmortalidad del vuelo
y se sabe que no se quiere ni se puede
olvidar, porque esto mío
es de todo menos un capricho,
lo necesario es vociferar, desde la humildad de mi letra,
el derecho de la voz.
De todo he sentido, como los grandes, o los pobres:
desde la más absoluta altura,
hasta el hambre terrible.
El sufrimiento como el goce han sido extremos,
tanto, que me imposibilitan para otra felicidad
u otro vuelo, que no lleve aparejada la unción
de nuestra esencia.
Muchos agoreros de ambas orillas,
dijeron que se impone el olvido,
con el pretexto de que no he llegado aún
a rozar tu piel;
acaso no llegué a comer, dormir, desvelarme
a tu lado.
Sin embargo, no existe mayor
energía que la del necesitado,
y mi necesidad de ti grita
en la austeridad,
humildad,
y la seguridad
de estar preñada, permanentemente,
de ti,
sin exigir,
sin esperar,
sin pedir,
pero siempre anhelándote.
Quisieron echar cal sobre tu nombre,
sal sobre tu sombra, y polvo sobre tus ojos.
Pero nada, ni nadie, te empañó ante los míos.
Mi voz, que no conoce mutilaciones,
más que el profundo respeto,
ha seguido y seguirá, siempre,
clamando por ti.
No conozco orgullo necio
que anteponga lo presente a lo lejano;
lo material a lo etéreo;
lo carnal al sueño eterno.
Son escasos los iluminados,
y mucha la ceguera colectiva,
por eso sé que tras haberte conocido,
ninguna otra luz acompañará la mía,
y nunca una sombra será
tan deseada por mí.
Por esto, manifiesto lo que siento,
con extrema libertad, responsabilidad,
conciencia, y honradez,
ante todas las circunstancias de mi vida.
Deseo, que el mundo entero
conozca mi sentir por ti
en agua y desierto.
Duna
Si quieres escuchar el Manifiesto de mi voz, clica detener la música arriba, y escúchame.
Gracias
Desde mis ojos nace el mundo entero:
dos cerros centinelas con vertientes,
una claraboya, una sombra ardiente,
vasija umbilical, copa sin eco,
la sima lubrificada y silente
donde te encuentras,y donde te pierdes.
Y llegados al magnífico sur,
semiabiertos mis labios y mis piernas,
empalas la cruz con fiebre de nieve
y un éxtasis líquido nos envuelve.
No llego a entender
dónde habita la culpa,
cuando no hay nada en la memoria
que suscite sacrificio.
No obstante,
tendré que disculparme
con los poetas
con el mundo y las pléyades
por no sentir orgullo.
A la tiniebla, que no conozco,
hago una reverencia;
a la miseria que no he sentido
le presto unos céntimos
y la despacho.
Sin embargo,
me quito el sombrero
ante la majestuosa melancolía.
Y porque sé que puedo
con todo lo que venga,
hago un guiño al futuro,
y en el diván, azulísimo del horizonte,
me recuesto con picardía.
El próximo sábado, 21 de Diciembre, a las 20:30 horas, en el Auditorio del Centro Cultural Josefina Carabias, tendrá lugar el tradicional Concierto de Navidad a cargo de la Banda Municipal de Música de Arenas de San Pedro.
En esta ocasión, contaremos con la valiosísima colaboración de la gran escritora y poeta arenense Almudena de la Fuente Jerónimo, a quien queremos agradecer desde estas líneas su interés, esfuerzo y cariño por participar con nosotros en este concierto y acompañarnos con su magnífica voz.
El programa seleccionado para el concierto es el siguiente:
Excalibur. (Obertura) J. Swearingen.
Adagio en sol menor. T. Albinoni/R. Giazotto
Vals de las flores (de la Suite El Cascanueces). P.I. Tchaikovsky
Narración del cuento: Almudena de la Fuente Jerónimo
A Little Music. C.Tait
Peer Gynt . (Suite) E. Grieg.
La mañana
Muerte de Ase
Danza de Anitra
El retorno de Peer Gynt
Narración del cuento: Almudena de la Fuente Jerónimo
A Christmas Festival. L. Anderson
Leyendas de los bosques de Viena. J. Strauss.
Esperamos que el programa elegido sea de su agrado. Les esperamos.
Desde la Banda Municipal de Música de Arenas de San Pedro queremos desearles una muy Feliz Navidad y un próspero 2014.
En la ropa de mi tierra
se ha plisado una arruga tersa
que aprieta almas.
¡Ay, días de pan bajo el olivo!
¿para cuándo la amnesia?
¿para cuándo el relax, y el estío?
Las lindes se llenan de orgullo
y los colores son definitorios
de orillas;
las manos de vivo negro
lamentan vueltas al ruedo;
y un esquinado olor a castaña
anega las tallas encogidas.
Ay, la unidad, ¿dónde ha ido el grito?
Queda,
más rotundo que nunca,
el 1.
He de hallar a mi poeta
en los altos corredores del Oriente,
donde los pájaros con ojos de estrella
embriagan la noche de seda plisada.
He de hallar forma
de dar sonido a mi sueño
que aunque lejano, por supuesto,
estalle en tus manos abiertas
como capullo de rosa enajenada.
Y llegaré a ser tan cierta
como las horas de tu piel de sol,
más allá de la herida permanente;
donde la risa de una palmera
entreabra un verso tuyo
clarísimo a mi voz.
Ay, tú,
el índigo indiscutible
de mi calma hambrienta.
Escucho, perpleja, el rumor
que percibo de las copas.
El diálogo arbóreo
presagia cambios.
No llego a discernir,
si es un aviso
de lo que está por venir,
o una queja ante la desnudez
de las ramas.
Hay frío.
Una lluvia dorada
de hojas muertas
alfombra mis pasos;
mientras su voz asmática
distrae mi atención, y
extrae de mi interior
una incertidumbre placentera.
¿Qué haremos cuando llegue
el frío apuñalando nuestro costado
y clave sus dientes afilados
en la trémula carne de la tarde?
Acompáñenme en esta hora
de caracol sobre la esfera del bosque;
y pisemos el oro, antes que el blanco
mida los zapatos.
Cum sociis natoque penatibus et magnis dis parturient montes, nascetur ridiculus mus. Morbi dapibus dolor sit amet metus suscipit iaculis. Quisque at nulla eu elit adipiscing tempor.