Caderas moldeadas ondeando siete velos,
los hombres me desean en su vítrea pupila,
danzarina del vientre, así me admiran ellos
por mi cuerpo ondulante de fogosa retina.
Por mis olas sensuales serpenteando misterio,
aproximo ilusiones a pieles que transpiran,
volteo la cintura ofrendando deseos,
vuelan siete colores mientras muchos suspiran.
Sólo uno prohibido es para todos,
diseñado es este velo para ti;
y codician mi cuerpo cuando toco aquel velo
tan sedoso y sutil que llevo en mí.
Las miradas se inflaman del deseo.
El incienso sensual perfuma el aire.
Tan sólo me recubre el rojo velo
que a tus manos irá, dormido el baile.
Elevo mis brazos que esculpen el viento,
una tenue mirada le da luz a tus ojos,
me acerco y tú tomas ansioso mi dentro,
un velo sólo oculta lo que callan mis labios rojos.
Muy cerca de la sala va creciendo el placer,
y al tomarme con ansias saboreas mis ganas
y al besarme los pechos, con tu boca me atrapas
y me abrazas amante... y me haces tu mujer..
Como siempre lo he sido, como siempre seré,
como fue la primera... y la última vez....
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