Humilde oda para un grande.

Duna para  Luis Fernández Fuentes. 
“Yo escribía sobre la vida, 
mientras tu cuerpo rubricaba el valor probatorio de la muerte”.

!Qué obvia se ha hecho tu presencia con tu ausencia!
Todo es grande y frío tras tus sudores.
La casa está vacía,
y el respaldo de tu sillón preferido muestra,
con lujo de detalles, su vastedad adamascada.
Pero, esas pequeñas cosas
tan tuyas, tan nuestras,
son las que me arrebatan
el agua del recuerdo.
Rimabas en el absurdo,
y lograbas nuestra atención;
repetías cosas, a las que nosotros,
nos adelantábamos con cariñosa ironía.
Tú sonreías.

“Es demasiado jovencita”,
decías de mí,
mientras tus ojos de cristal mentolado,
preocupados,
se cuestionaban la vida a ras de la despedida,
ajenos a la obviedad
de tu gran tamaño.

Hoy me sorprendo escribiéndote en tiempo pasado.
No quiero usarlo.
No quiero despedidas.

Allí donde estés,
da recuerdos a quien tú quieras;
cerciórate, si está abierta la puerta;
repleto el tanque de energía;
y acompáñame tanto
como yo desgasto tu recuerdo.

Y por los siglos de los siglos,
caballero, ¡no suelte mi mano!

Duna.

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déjate llevar…

5 comentarios sobre “Humilde oda para un grande.

  1. Hola Duna: Sobre el horizonte
    escribo tu nombre, un viento
    estremecido se vuelve caricia
    bajo las horas muertas.
    Allí donde estés da recuerdos a
    quien tu quieras, crea un caleidoscopio que haga que veamos
    la vida con esperanza e ilusión.
    Felicidades. besos.

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