Adicción a las espinas

Tomé la decisión de no hablar a solas conmigo misma. Lo haría, siempre, con testigos que frenaran los desbarres de mi espíritu; ante los que debiera cortar mis pensamientos, y censurar mis palabras. Había adquirido la dolorosa costumbre de ajustarme las cuentas varias veces al día, y al pasar por caja, el saldo eran pelusas en los bolsillos. Muchas personas se alejaron, y volvieron en los últimos latidos. Tanta gratitud, y desprecio, terminaron por clausurar el corazón. Se volvió apetecible la tierra,y la sangre. Las espinas fueron adicción. Las rosas siguieron floreciendo, ¿por qué no? Un gorrión extranjero, vestido de pingüino, seguía picando e implorando un ruego, o una disculpa. Resulta exquisita la mutilación de los pétalos, cuando lo que permanece es el levísimo olor de la añeja presencia.

Duna
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déjate llevar…

9 comentarios sobre “Adicción a las espinas

  1. Y tu añeja presencia ( no añeja por los años, añeja por el sabor)has tornado de detrás de una y otra indecisión y mientra tanto nosotros , sin tus letras , sin tu sonrisa y sin tu pasión, y si, nos has dejado apenas con pelusas en los bolsillos,
    Solo quiero que restañes los latidos de tu bello corazón y ver de nuevo los caminos que abres con las rosas que en ti siguen floreciendo .
    ¡Paz y bien!

  2. que la vida te sea propicia en todo lo que hagas
    porque todos merecemos alcanzar nuestros sueños…

    un abrazo fraterno

    ¡felicidades!

    +++++++++++++++++++++++

    QUE CUANDO SE ALEJE EL DOLOR…
    solo quedé lo bueno reinando en tu corazón…al fin es lo que debe permanecer
    lo demás solo daña…

    un abrazo grande amiga!

  3. Lo peor de ajustarnos las cuentas demasiado es que los demás también se sienten con derecho a ajustarlas, pero las nuestras, no las suyas, y acaban por no dejar en nuestros bolsillos ni las pelusas, mientras permitimos que los suyos sigan bien repletos cuando se alejan.

    Hay adicciones de las que es mejor librarse para siempre.

    Besos y feliz 2013.

  4. arrancada la astilla
    siempre es la huella
    se llama cicatriz en la piel
    dolor en el músculo corazón
    memoria en el cerebro
    peor, todo pierde su forma con el tiempo
    y nos inventamos nuevos mitos
    para esa huella
    olvidada astilla

    somos los grandes ausentes de nuestro pasado

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