Vértigo a la caída omnipotente.


La llama que acaricia las entrañas,
de ese túnel suave ébano y lucero,
tornando deseado el aguacero,
destierra las caricias ermitañas;

esa llama devora las entrañas
cuando tú ejerces como mi aguadero
haciéndome tu dulce abrevadero,
me colocas prendida en tus pestañas.

Vértigo a la caída omnipotente,
anhelo de ascensión hacia el ocaso,
de dos entrañas en pulsión latente,

toman desde mi cuerpo hasta mi mente,
tus abrazos alados de Pegaso,
amoldando mi entrante a tu saliente.
Duna
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déjate llevar…

18 comentarios sobre “Vértigo a la caída omnipotente.

  1. Los sonetos siempre tuvieron algo que me deja a medias. Su musicalidad y su ritmo son bellísimos pero me dejan con hambre… no sé…
    Preciosos los versos, al fin y al cabo.
    Besos
    Cita

  2. Duna, tus palabras hoy ruedan en mi pantalla como hojas secas que el viento arrastra, danzando un baile preciso cuyo ritmo desentraño en la soledad y la melancolía.
    Una almohada callada,
    lisas las sábanas,
    seca la espalda,
    noche cerrada.
    No siento celos de él,
    solo envidia.
    Anónimo de las 14,15

  3. Disculpas por mi lapsus, por mi ausencia, por mis momentos en blanco.
    Sigo por aquí aunque a ratos, a intervalos cortos, ya que a veces no hay mucho que decir.
    De todos modos entro, leo, pienso, me voy…y vuelvo.

    Besitos mágicos.

  4. Abrí el armario; estaba descuidado, con el espejo que apenas devolvía algún tímido reflejo.
    Allí colgaba el traje de los buenos días, y el de las buenas noches, uno siempre arrugado porque es el de planchar los demás, otro olvidado porque se había quedado pequeño demasiado pronto… los miré desatento, apenas conservaba algún cariño por ninguno de ellos.
    Cogí una vieja cajita de zapatos que reposaba en un esquina del armario… la abrí con cuidado y con ternura fui acariciando los retales con que iba confeccionando un nuevo traje: estaba hecho de palabras sueltas: besos, caricias, te quieros… cada una de ella sentida, cada una recordada, cada una amada… aunque no hubieran labios, piel ni manos.
    Anónimo de las 14,15

  5. A veces duele limitar nuestra relación al hotmail: mi corazón la quiere, y mi mente… pero también mis labios, mi lengua, mis dedos, mi…
    Llegamos a nuestras vidas tarde, cuando hay montadas familias, o pronto, mientras aún son demasiado pequeños.
    Mientras tanto, abrimos el armario y en la cajita de retales ponemos algún beso escrito, alguna caricia soñada y de vez en cuando un te quiero robado al teléfono.
    Tu blog se ha convertido en un lugar donde me encuentro con tus hermosos poemas y mis soledades: gracias.
    Anónimo de las 14,15

  6. Duna, he intentado comentar en Xión (precioso diálogo), pero no permite mi actual estado de ánimo (anónimo); así que te dejo aquí el que iba para Satis:
    El Hotmail es una estepa árida donde florece mi amor, aún ajeno al celeste regalo de la diosa de la fecundidad.
    Anónimo de las 14,15

  7. Oh…

    ¿Llanto milenario?
    Eso se me tatuó en el cordón umbilical que no poseo.

    Vértigos… transmitirse.

    Me ha encantado, el audio-poema es encantador, el poema de acá, atormenta, se me escapa de las manos, se quiebran los significados como párpados de cristal..

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