Tras el Silencio

 

Pinto tu nombre con un trazo modesto de tiza.
El muro me mantiene con un silencio impúdico
cuando me mata el recuerdo de tu piel.

Es tan angustioso el vuelo sobre tu nombre
que el sufrimiento se hace artero
y los limbos desbordan en el tiempo resumido 
en un temblor poco clemente.

 

Te siento en la carne que habla bajo la piel
y la voz que clama tras tu silencio, me desgarra.
El diálogo a estrepitosos mutismos,
en la cárcel de la memoria
matan la ignominia de saberte fiel.


Me iré para desnudar mi cuerpo con tu repaso
y favorecer las contracciones de mi útero
con un parto original.

Abandono 
el puerto donde quedaron atados tus sudores de varón 
cuando, en la comisura del albor bajaste a mí
como lo hiciste con cualquier mujer,
y te imagino en la puerta del infierno.

 

En la esclavitud que deseo mantener despierta,
te  pertenezco.
 
Duna
*
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déjate llevar…

11 comentarios sobre “Tras el Silencio

  1. Hola.

    No se, por lo general cuando observo su nombre y me invade la eternidad del silencio, no me dan ganas de decir, ni de amar… no me entrego, no me muevo… sólo dejo que mi cuerpo, alma y espíritu reposen la inevitable y nostálgica soledad.

    Luego, continuar.

    En fin… la interpretación es una de las cosas más ambiguas que existe…

    Saludos.
    Cristofer.

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